Hidratación y electrolitos en carrera: la ciencia detrás de rendir más y evitar el colapso
- mzaror
- 16 ene
- 2 Min. de lectura

Cuando se habla de rendimiento en deportes de resistencia, los carbohidratos suelen llevarse toda la atención. Sin embargo, sin una hidratación adecuada y un correcto equilibrio de electrolitos, incluso la mejor estrategia energética puede fallar.
La evidencia científica es clara: agua + sodio + carbohidratos funcionan como un sistema integrado. Separarlos es un error.
En este artículo revisamos cómo hidratarse antes y durante una carrera, y por qué los electrolitos son clave para que los carbohidratos realmente funcionen.
¿Por qué es tan crítica la hidratación?
Durante el ejercicio se pierde líquido principalmente por sudor:
0,5 a 2,5 L/hora según temperatura, peso e intensidad
Con cada litro se pierden entre 800 y 1.200 mg de sodio
Una deshidratación de solo 2% del peso corporal puede reducir el rendimiento aeróbico en un 5–10% (Sawka et al., 2007).
Hidratación previa a la carrera (pre-hidratación)
Comenzar con el plasma sanguíneo en niveles óptimos y electrolitos equilibrados.
Recomendación científica:
2–4 horas antes
5–7 ml/kg de líquido
Con sodio: 500–1.000 mg/L
Ejemplo atleta 80 kg:
400–550 ml
30–45 min antes
200–300 ml adicionales si hay calor
Fuente: American College of Sports Medicine (ACSM, 2016)
Hidratación durante la carrera
Compensar pérdidas sin sobrehidratar.
Recomendación general:
400–800 ml/hora
Ajustar según sudoración y clima
Sodio: 500–1.000 mg/hora
No se trata de “beber lo máximo posible”, sino de mantener el equilibrio hídrico.
El rol crítico de los electrolitos
Los principales electrolitos involucrados son:
Sodio (Na⁺) → clave
Potasio
Cloruro
Magnesio (menor rol agudo)
Funciones del sodio:
Mantiene el volumen plasmático
Previene hiponatremia
Facilita absorción intestinal de glucosa y agua
Permite transmisión neuromuscular adecuada
Electrolitos y carbohidratos: una relación fisiológica directa
En el intestino, la glucosa se absorbe mediante el transportador SGLT1, que funciona solo si hay sodio presente.
Es decir:
Sin sodio, la absorción de glucosa es menos eficiente.
Por eso:
Agua o geles con sodio → mejor absorción
Menor riesgo de molestias gastrointestinales
Mayor entrega real de energía al músculo
Fuente: Jeukendrup & Jentjens, 2000
Riesgos de un mal equilibrio
Poca agua:
Aumento FC
Disminución del gasto cardíaco
Golpe de calor
Mucha agua sin sodio:
Hiponatremia
Náuseas
Confusión
En casos severos, colapso
Carbohidratos sin electrolitos:
Mala absorción
Distensión abdominal
Diarrea
Energía “bloqueada”
Estrategia integrada recomendada
Variable | Recomendación |
Líquidos | 400–800 ml/h |
Sodio | 500–1.000 mg/h |
Carbohidratos | 60–120 g/h |
Ratio CHO | Glucosa + fructosa |
Este enfoque maximiza:
Absorción intestinal
Estabilidad plasmática
Disponibilidad energética
Rendimiento sostenido
Conclusión
La hidratación moderna no es solo “tomar agua”.
Es un sistema fisiológico donde los líquidos transportan los electrolitos, los que permiten absorber los carbohidratos, y estos alimentan el rendimiento.
Separarlos es limitar el potencial.
Integrarlos es competir con ventaja.
Fuentes científicas
Sawka et al. (2007). Exercise and fluid replacement
ACSM Position Stand (2016). Nutrition and athletic performance
Jeukendrup & Jentjens (2000). Oxidation of carbohydrate feedings during prolonged exercise
Maughan & Shirreffs (2010). Development of hydration strategies
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